martes, 27 de febrero de 2007

Una deuda con la historia y la vida

Andalucía distingue a una exiliada que cuidó a 300 mujeres y niños
María García Torrecillas (Albánchez, Almería, 1916) ha vuelto por tercera vez a España. Tras la Guerra Civil, tuvo que exiliarse en Francia, donde alimentó y cuidó a más de 300 mujeres y niños españoles, judíos y polacos en la Maternidad de Elne, una casa de acogida auspiciada por una asociación suiza de ayuda a los niños víctimas de la guerra española y para asistir a las mujeres refugiadas embarazadas. La Junta de Andalucía distingue mañana, día de la región, la vida de entrega de esta almeriense.

María se vio inmersa en el éxodo masivo de casi medio millón de personas tras la caída de Barcelona, a donde emigró junto con su hermana cuando tenía 20 años. Cruzó la frontera caminando hacia los campos de refugiados de las playas de Argelers, donde, a falta de otros medios, las mujeres eran transportadas a los establos situados cerca de la estación de Perpiñán, donde parían entre la paja. Cuando regresaban a los barracones, tapaban a sus hijos con la arena para que no muriesen de frío. "Allí todas las mujeres nos dábamos ánimos. Cuando veíamos alguna con tristeza decíamos: '¡No, por qué! Tenemos que volver a España y tenemos que seguir luchando. Aquí no cae nadie'. Cuando peor amanecía más ánimos nos dábamos", recuerda.

En 1940, junto a su compañero Teófilo Sáez, fue enviada a los barracones habilitados para matrimonios en el campo de Saint Cebriá de Rosselló. Pasó a la maternidad de Elne, en el sur de Francia, con siete meses de embarazo y 45 kilos de peso.

Las mujeres en su estado eran desplazadas a este albergue cuatro semanas antes del parto y volvían a los campos un mes después del parto. "Una de mis mayores angustias era que me devolvieran al campo una vez que diera a luz a mi hijo Felipe", afirma. Para evitarlo, María García se hizo imprescindible en la casa de acogida. "Me puse a trabajar con todo mi ser. Tuve la suerte de que me propusieran quedarme. Yo no sabía nada de enfermería, lo aprendí allí", relata.
La colaboración incondicional que María prestó en esta institución en las semanas anteriores y posteriores al parto, su disponibilidad y facilidad de aprendizaje facilitaron su permanencia en el centro.

Trabajó en la maternidad a la vez que recibía lecciones de enfermera puericultora, explica la historiadora y profesora de la Universidad de Almería Carmen González Canalejo. La profesora, del grupo de investigación Surclío de la UAL, quiso recuperar la figura de María como emblema del exilio y de la solidaridad internacional y es, en parte, responsable del homenaje que ahora se le brinda.

Andalucía se rinde a su humanidad como paradigma de las mujeres andaluzas en el exilio republicano con la Medalla de Oro, que le será impuesta mañana en Sevilla.

La Maternidad de Elne ofreció sus servicios entre 1939 y 1944, hasta que fue clausurada por los alemanes. María se vio obligada a exiliarse a México junto a su bebé de dos años y medio cuando las visitas de los nazis se hicieron cada vez más frecuentes. En México ha vivido la mayor parte de su vida, que ha querido relatar en la autobiografía Mi exilio, que ella misma ha editado y en la que narra las etapas que vivió en España, Francia y México. En su tercera visita a España, su pueblo natal, Albánchez, no ha querido estar al margen del homenaje a quien trabajó sin fatiga en la promoción de la vida y su Ayuntamiento la ha nombrado Hija Predilecta.