martes, 27 de febrero de 2007

Una muestra en España reivindica la "música degenerada" que los nazis trataron de erradicar

La exposición incluye grabaciones, videos, pinturas y dibujos. Retrata los esfuerzos del III Reich por eliminar la música que no se ajustara a sus cánones clasicistas y románticos. También recuerda a los músicos y compositores enviados a campos de concentración.

Comenzó hoy en Barcelona un exposición titulada "La música y el III Reich", que incluye grabaciones de sonido, material fílmico y documental, pinturas y dibujos, y que registra los esfuerzos del nazismo por eliminar lo que el régimen consideraba "música degenerada".

El evento se realiza en La Pedrera, sede de la Fundación Caixa de Cataluña. Tiene, según Alex Susanna, director de la Fundación, "una dedicación especial a la música del exilio y a la de los campos de concentración, con un capítulo centrado específicamente en la música en el campo de concentración de Theresienstad", el campo de concentración-modelo creado en 1941 al norte de Praga.

Theresienstad fue pensado como un instrumento de propaganda, con el fin de ser utilizado como "vidriera" ante los observadores internacionales, y allí estuvieron detenidos los compositores Viktor Ullmann, Hans Krása y Pavel Haas, el violinista Eduard Rosé y el director de orquesta Karel Ancerl.

Adolf Hitler y Josef Goebbels eran muy aficionados a la música, y desde que el nazismo llegó al poder trató de depurar la vida cultural y artística de Alemania, centrándose en los valores del clasicismo y la tradición romántica. Todas las expresiones expresionistas, abstractas y realistas y la música atonal fueron rechazadas y caracterizadas como "degeneración".

Se habló por primera vez de "arte degenerado" en una exposición en Múnich en 1937, cuando se condenó al arte abstracto, al dadaísmo y a los pintores representados en la exposición, como George Grosz y Oskar Kokoschka. El canon de la ópera oficial pasó a ser el drama wagneriano, seguido por compositores como Carl Orff, Werner Egk o Rudolf Wagner-Régeny.

El comisario de la exposición, Pascal Huynh, indicó hoy que "el cartel que introduce al visitante se funden el águila imperial del escudo alemán con un órgano". Esa ilustración "ya expresa la importancia que la música tuvo en la propaganda nazi y la difusión de la idea de la superioridad de la música alemana sobre el resto", agregó Huynh.