viernes, 9 de marzo de 2007

Bush y Lula, unidos por el etanol

Los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, firmaron este viernes un acuerdo para impulsar la colaboración de ambos países en el mercado mundial del etanol.

"Si dependes del petroleo que viene del extranjero, significa que dependes de otros países. Es una cuestión de seguridad", dijo Bush, quien se encuentra de visita en Brasil, al explicar el interés de su país para desarrollar otras tecnologías de biocombustibles.

Por su parte, Lula da Silva enfatizó que el incremento en la producción de etanol no significará la destrucción del medio ambiente.

"Cuando (Bush) vino en el 2005 yo estaba obsesionado con el etanol y esa vez casi ni dejé comer al presidente contándole los proyectos que teníamos", recordó el mandatario brasileño.
Bush y Lula hicieron sus declaraciones a la prensa luego de visitar una fábrica de etanol en Sao Paulo, la primera escala de la gira latinoamericana que llevará al mandatario estadounidense a un total de cinco países en América Latina.

La agenda de Bush en Brasil continúa con una reunión y un almuerzo de trabajo con Lula da Silva y luego una visita a un hogar de niños pobres.

Seguridad extrema

La zona donde está el hotel en el que se hospeda Bush, al sur de la ciudad, está fuertemente vigilada. Las calles están casi desiertas y el presidente se mueve de un lado a otro en un convoy de automóviles y policías.

"La gente se reúne para ver pasar la comitiva, y algunas personas sacan fotos con sus celulares", describieron algunos delegados que viajaban en el convoy desde el aeropuerto.
"La mayoría hace señales de paz o saludan con la mano, aunque un hombre mostró el dedo índice al vernos pasar", agregó.

Antes de partir a Uruguay, donde pasará la noche del viernes y sábado, el presidente Bush visitará una organización que da asistencia a niños pobres, llamada Meninos do Morumbi.
Esta parada refleja la nueva política del mandatario, delineada antes de salir de Washington, en la que prometió que EE.UU. trataría de ayudar para luchar contra la pobreza y la desigualdad social.

Sao Paulo, un infierno

Las autoridades han cerrado varias avenidas, lo que ocasionó muchas molestias para los paulistas.

"No sé si Bush es el diablo como dice (el presidente de Venezuela, Hugo) Chávez, pero es seguro que Sao Paulo va a ser un infierno hoy", comentó con humor Renata, una chica de 28 años que trabaja en una firma consultora.

La televisión brasileña también se lo tomaba con humor y los presentadores bromeaban sobre la gran seguridad que se sentía en las calles.

"Sao Paulo nunca ha estado tan segura", decía uno de ellos.

Con respecto a la agenda del presidente estadounidense, sin embargo, hay bastante escepticismo.

El hecho de que Washington no quiera bajar las tarifas que paga el etanol brasileño, pese al acuerdo, hace levantar muchas cejas.

Otras piensan que de todos maneras es importante que Brasil sea amigo de todos, sea Bush o Chávez, mientras esto beneficie al país.