sábado, 10 de marzo de 2007

El cambio de hora en EE.UU. amenaza con producir un 'mini efecto 2000'

El cambio de hora que se producirá esta medianoche (05.00 GMT del domingo) en EEUU llega este año tres semanas antes de lo habitual, algo que podría causar problemas informáticos del tipo de los que se predecían para el llamado "efecto 2000".

La Cámara de Representantes de EEUU decidió hace dos años adelantar a esta medianoche el cambio de hora, que hasta ahora se producía el primer domingo de abril, para reducir así el consumo de energía.

Se trata de una manera sencilla de ahorrar luz pero también de provocar un considerable dolor de cabeza a los responsables de los sistemas informáticos corporativos, que habrán de poner a punto un software que en muchos casos está diseñado para cambiar la hora automáticamente en la fecha antigua, es decir el primer domingo de abril.

Aunque esta decisión, a la que también se sumó Canadá, se hizo pública hace tiempo, Microsoft y otros fabricantes de software no lanzaron los "parches" necesarios para automatizar los sistemas hasta hace poco.

La transición podría afectar a industrias de todo tipo, además de, obviamente, los calendarios, advierten los expertos.

Así, podrían producirse modificaciones en los horarios de salida y llegada de aviones o trenes; errores en transacciones financieras o fallos que supongan que, por ejemplo, las compañías de telefonía móvil cobren a sus usuarios tarifas equivocadas.

"No hace falta que sea el 'efecto 2000' para causar problemas para las compañías y los gobiernos", dijo en un comunicado Phil Bond, presidente ejecutivo de la Asociación de Empresas de Tecnología de la Información de EEUU.

Un informe reciente de la consultora Gartner señalaba que el problema no es tan grave como el que se planteó con el cambio de milenio, cuando entre otras cosas se temía que los ordenadores no fueran capaces de distinguir entre el año 1900 y el 2000 algo que, finalmente, no sucedió.

No obstante, la discrepancia podría generar problemas ya que los negocios se han preparado mucho menos para su llegada.

El cambio, que se producirá de nuevo en otoño, cuando los relojes se atrasen el 4 de noviembre en lugar del 28 de octubre, como venía siendo habitual, presumiblemente no será grave para la mayoría de los usuarios individuales.

Pero para los negocios es harina de otro costal.

Las empresas no sólo tendrán que aplicar las actualizaciones de Microsoft sino las de empresas como Sun Microsystems, Oracle o IBM, entre otros gigantes del software.

Las compañías que utilicen Microsoft Exchange para manejar su correo electrónico, por ejemplo, habrán de hacer encaje de bolillos ya que tendrán que utilizar varias actualizaciones y en un orden determinado.

Otro problema, apunta el sitio de noticias de tecnología Cnet News.com, es que muchos negocios utilizan software de Microsoft para el cual ya ha expirado el periodo de ayuda técnica, como Windows 2000, las versiones de Windows XP anteriores a SP2 o antiguas versiones de Windows Server.

Al igual que otras empresas, Microsoft ha colocado una web con consejos para ayudar a sus clientes en la transición (en la dirección 'support.microsoft.com/gp/dst_topissues').

Los problemas también afectarán a los usuarios del sistema operativo de Apple, así como a los de artículos portátiles como las agendas electrónicas.

Según Cnet, el fin de semana será de locura para muchas empresas que no se han preparado a tiempo y también para Microsoft.

El gigante informático abrió el jueves una sala de control en su sede de Redmond, en el estado de Washington, para vigilar la transición, y ha añadido más de 200 trabajadores expertos en los programas más susceptibles de dar errores con el cambio.

"Los equipos están trabajando duro. Todo el mundo pasará aquí el fin de semana", dijo Rich Kaplan, uno de los vicepresidentes de Microsoft a cargo del asunto.