jueves, 8 de marzo de 2007

"Hijos de Hitler" piden Justicia

Más de 150 noruegos se presentaron este jueves en la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) de Estrasburgo, en Francia, para reclamar que su país hizo poco y nada para evitar que la sociedad los marginara por ser "hijos de nazis".

Se trata de "niños de la guerra" -la mayoría rubios y de ojos azules-, que nacieron en el marco del "Lebensborn" del ex líder nazi, Adolf Hitler.

El "Lebensborn" fue programa eugenésico que tenía como fin expandir la raza aria.
Un miembro del grupo, Gerd Fleischer, de 65 años de edad, contó a la prensa que muy de pequeña, cuando entró a la escuela a los 7 años, le hicieron saber que "había algo que estaba muy mal" en ella.

"Los niños me decían 'alemana puta', pero yo no sabía lo que esas palabras querían decir, y debí preguntárselo a mi madre", explicó.

En su casa, la situación no era mejor. Su padrastro pertenecía a la resistencia noruega y cuando se emborrachaba "demostraba el odio" que sentía con la niña.

Durante mucho tiempo la sociedad la vio como una posible miembro de una "quinta columna" o seguidora de Hitler.

Hoy reclama junto a otros "hijos de Hitler" indemnización por años de sufrimiento y maltrato, y denuncia la omisión de asistencia de Oslo, que les ofreció una reparación de US$3.200 en 2005.

Campos de rubias

Durante la segunda Guerra Mundial, nacieron al menos 8.000 bebés cuyos padres eran soldados alemanes que aplicaban las doctrinas nazis del jefe de las SS, Heinrich Himmler.

Las blondas noruegas eran consideradas "terreno fértil" donde cultivar una élite de arios.
Una hija famosa del Lebensborn escandinavo es Anni Frid Lyngstad, miembro del grupo musical sueco ABBA.

Luego de finalizada la guerra, estos "niños experimento" fueron condenados al ostracismo, en el mejor de los casos.

A veces se los privaba de su verdadera identidad, o se los sometía a duras discriminaciones, abusos y malos tratos.

A muchos se los registró como discapacitados o retardados mentales, o se los dio en adopción.
Y la mayoría tuvo problemas para encontrar trabajo.

Con la esvástica en la frente

Entre los casos presentados ante la CEDH figura el de una mujer a quien sus padres adoptivos encerraban regularmente cuando era niña. En algunas ocasiones la ataban con una correa de perro.

A los 9 o 10 años le marcaron con las uñas una esvástica en la frente.
A otro de los demandantes, Paul Hansen, se lo encerró en un instituto psiquiátrico hasta 1965 sin que se le hubieran realizado pruebas psicológicas de ningún tipo.
Karl Otto Zinken fue recluido en un centro para retardados, donde dos hombres lo violaron. Una mujer fue asediada sexualmente por su maestro en frente del resto de la clase.

El grupo demandante, integrado por 154 noruegos, cuatro suecos y un alemán, exige al gobierno de Oslo una compensación de US$ 65.500 por cabeza.

El argumento que esgrimen es el siguiente: el Estado violó los derechos de ciudadano que se comprometió a proteger en la Convención Europea de 1953.