lunes, 26 de marzo de 2007

SINN FEIN. LA METAMORFOSIS

Cuando en España el debate político parece irreconciliable; cuando los argumentos políticos que se usan son las víctimas de ETA y los muertos en Irak; cuando hablar con Otegi puede llevarte a la cárcel y parece que la joven democracia española no vive uno de sus mejores momentos es bueno echar un vistazo hacia panoramas más positivos. Y hacia Irlanda del Norte –según los republicanos- o el Ulster –según los unionistas- quiero dirigir la mirada. Concretamente a la metamorfosis que ha realizado un partido realmente peculiar con más de cien años de historia: el Sinn Fein.

Y es que ahora estamos muy acostumbrados a oír su nombre en las noticias, mucha gente sabe quienes son sus líderes -Gerry Adams y Martin McGuinness- e incluso fue el segundo partido más votado en las elecciones a Stormont –el parlamente autónomo norirlandés- de hace un par de semanas. Pero no siempre ha sido así. De hecho, el Sinn Fein ha sido uno de los partidos más extraños que ha existido nunca.

En la primera década del siglo XX Sinn Fein era un lema en gaélico del nacionalismo irlandés: “Nosotros solos” o “Nosotros mismos”. Arthur Griffith aprovechó este lema para fundar el partido (1905). Él fue uno de los muchos nacionalistas irlandeses cuando Irlanda todavía era una colonia británica. De ser un partido que reclamaba una mayor autonomía para Irlanda –el Home Rule- consiguió convertirse en un punto de encuentro entre todos los republicanos irlandeses –entre ellos el Irish Republican Brotherhood (IRB) que posteriormente derivaría en el IRA- que reclamaban un Estado de Irlanda. Con el inicio de la violencia entre el IRA y el Ejército Británico en 1916 se dio paso a una etapa de rápido crecimiento del partido y finalmente la hegemonía política a finales de 1920.

Con el tratado anglo-irlandés (1921) se fundaba el Estado Libre Irlandés –un estado que los irlandeses asumían como propio y por tanto ya no había motivos para más reclamaciones nacionalistas-. Pero también se establecía que Irlanda del Norte –con mayoría de origen inglés y protestante- seguía bajo dominio británico. A partir de aquí empezó una época larguísima durante la cual el Sinn Fein pasó a ser un partido totalmente minoritario tanto en el Estado Libre como en el Ulster. Sus premisas eran que debía existir un único gobierno irlandés para toda la isla y que los británicos no tenían ningún derecho sobre ésta. Por consiguiente, ni tan siquiera reconocían al nuevo Estado Libre Irlandés porque decían que se había formado a partir de un pacto con los británicos. Otro aspecto muy importante sobre el Sinn Fein es que hasta 1986 ha sido un partido absentista, es decir, que aunque obtuvieran representación en alguno de los parlamentos, no asistirían.

Todo esto relegó al Sinn Fein a ser una especie de secta absolutamente reaccionaria de un catolicismo fervoroso y muy conservador que no evolucionó para nada durante más de 30 años. Sólo el IRA vino al rescate de este partido al seguir manteniendo las operaciones militares en Irlanda del Norte. Muchos miembros de esta organización pasaron al partido –década de los 50-.

En los años sesenta el Sinn Fein sólo tenía cierto apoyo en Irlanda del Norte dónde la comunidad católica era minoría y vivía bajo la opresión de los unionistas. La nueva directiva del partido quiso dar un giro hacia a la izquierda y el Sinn Fein pasó a tener un programa de corte socialista y se alejó más del republicanismo, un cambio muy radical para el partido. Esto llevó a una escisión en los años 70 -con un joven Gerry Adams al delante- que al final acabó siendo mayoritaria. El partido se recondujo hacia ser la organización política del IRA. Fue también en 1975 cuando el IRA anunció su primer alto el fuego. Pero los británicos no cedieron en nada y pronto se volvió a la violencia.

Pero el primer cambio muy importante se dio en 1986 cuando, aprovechando la notoriedad que habían dado las huelgas de hambre de los presos del IRA, que algunos consiguieron salir representados en el parlamento –aunque no asistieran por ser el Sinn Fein un partido absentista-, se inició el debate sobre si el partido debía abandonar el absentismo y ocupar los escaños que pudiera ganar. Gerry Adams se salió con la suya y el partido aceptó por mayoría esta nueva estrategia. Este nuevo paso también acarreó otra escisión, pero fue muy minoritaria y solo sirvió para fortalecer el liderazgo de Adams. El partido pasó a ganar algunos escaños en ciertos distritos, entre ellos Gerry Adams por Belfast Oeste. Westminster vio a miembros del IRA como representantes electos.
Aunque Adams había formado parte del IRA, cada vez veía más claro que por la vía de la violencia el partido tenía muchas restricciones. Fue a partir de 1986 cuando se iniciaron conversaciones entre el SDLP –el partido nacionalista irlandés mayoritario por entonces en el Ulster- y el Sinn Fein por una parte, y entre el Sinn Fein y el gobierno del Estado Irlandés por el otro. Al final el SDLP y el Sinn Fein firmaron un documento que asentaba las bases para un alto el fuego del IRA y la entrada total del Sinn Fein a la vida política norirlandesa.
No obstante, el IRA se hallaba en una campaña bastante feroz. Posteriormente se iniciaron contactos entre el Sinn Fein y el gobierno inglés de John Major. En 1994 se llegó a un acuerdo para el cese de la violencia, pero otra vez se volvió a romper. Con la llegada de Tony Blair el proceso de paz volvió a coger el empuje necesario –también con la ayuda del gobierno de Bill Clinton- y al fin se llegaron a los acuerdos de Viernes Santo de 1997.

Con todo esto el Sinn Fein ha pasado a ser el primer partido entre los católicos de Irlanda del Norte y a ganar cierto peso en el Estado Libre. Gracias a Gerry Adams este partido ha pasado del absentismo y de considerar la violencia como la única vía para lograr sus fines políticos a integrarse plenamente a la vida democrática irlandesa. No obstante, el proceso no ha terminado y se deberá seguir muy de cerca estos días si los unionistas del reverendo Ian Paisley y el Sinn Fein son capaces de olvidar los muertos de los dos bandos y sus discrepancias políticas y recuperar así la autonomía política de Irlanda del Norte y encaminarse hacia el final de camino que consiga que en Irlanda sólo hondee una bandera.