jueves, 29 de marzo de 2007

Un técnico ucraniano apaliza a una nadadora... su hija Ekateryna

Deleznable. Patético. Sonrojante. Humillante. Penoso. ¿Se les ocurre algún adjetivo aún más apropiado para definir la actitud de Zubkov?



El Mundial de Melbourne se ha visto salpicado por un lamentable escándalo de malos tratos protagonizado por el entrenador ucraniano Mijail Zubkov. A la vista de todos, el técnico propinó una paliza a su nadadora Ekateryna Zubkova, que además es su hija. Fue un espectáculo denigrante, indigno, totalmente fuera de tono.



Ekateryna hubo de ser examinada por un médico para evaluar sus lesiones, que finalmente no revisten gravedad. La nadadora, de 18 años, se clasificó para las semifinales de 100 metros espalda y ganó su serie de 50 espalda, pero no logró acceder a la final de ayer.



Su padre y entrenador, Mijail, la esperaba en las inmediaciones de la zona de prensa, donde se lió a tortazos y empujones con ella, que se protegió como pudo con los brazos, lo que no evitó que varios golpes impactaran contra su cuerpo e incluso contra su cara.



La Federación Internacional de Natación (FINA) decidió tomar de inmediato cartas en el asunto, retirando a Zubkov la acreditación para el Mundial y abriendo una investigación por su cuenta.



Pero sus deplorables agresiones podrían costarle mucho más caro a Mijail Zubkov, que deberá hacer frente a la justicia. El entrenador ucraniano fue arrestado el martes y llevado ante el juez, después de que se mostrase por televisión lo sucedido con su hija. Zubkov fue puesto en libertad bajo fianza y deberá presentarse nuevamente hoy ante el juez. La policía, posteriormente, consiguió una orden de alejamiento, por la que deberá mantenerse al menos a 200 metros de su hija Ekateryna. Fuentes policiales aclararon que la nadadora no estaba herida y que ella misma colaboró para esclarecer el porqué del altercado con su padre.



El máximo responsable del comité organizador, Michael Scott, calificó el incidente como “totalmente inaceptable”. “Este tipo de comportamiento es inaceptable en Australia y en cualquier parte del mundo”, enfatizó.



En fin, que Mijail Zubkov ha cavado su propia tumba. Expulsado del Mundial y sin poder acercarse a su hija, se enfrenta a un calvario. Pero se merece eso y mucho más tras su comportamiento, indigno de un ser humano.