sábado, 24 de febrero de 2007

Deportistas o empresas

Los futbolistas son seres humanos y como súper-representantes de esta especie actúan según la lógica monetaria, es decir, buscan rentabilizar al máximo esos escasos diez años que dura la práctica deportiva de elite. Aunque mi bolsillo no esté de acuerdo con lo que voy a decir, los deportistas de elite en España están mal pagados, es decir, no ganan lo que generan. En otras latitudes, sobretodo en Norteamérica y Japón, los jugadores profesionales de cualquier liga ganan el doble o el triple que el salario medio de nuestros profesionales. Y las estrellas mucho más: Kevin Garnett de la NBA o Payton Maninng de la NFL triplican el sueldo de cualquier Ronaldinho, Beckham o Raúl. ¿Y por qué tal diferencia de salarios? Porqué son profesionales, es decir, se les exige y tienen la obligación de dedicarse en cuerpo y alma.

La gran diferencia entre un deportista norteamericano y uno europeo es simple: los primeros tienen la obligación y el deber de pensar exclusivamente en cómo mejorar día a día, mientras que los segundos sólo piensan en cómo ganar más dinero. El ejemplo de Ronaldinho o Beckham es revelador, como dos futbolistas se alejan cada día más de la práctica del fútbol, bajando su rendimiento y condición física a niveles amateur, porqué observan que sus mayores ingresos no provienen del fútbol, sino del patrocinio, las marcas, los sponsors y demás criaturas del marketing.



La clave para solucionar la complicada situación actual está en el salario de los jugadores, es decir, no cobran lo suficiente para rechazar las suculentas ofertas del exterior. Si queremos tener estrellas deportivas concienciadas y comprometidas con el entrenamiento de elite, tenemos que evitar las tentaciones del dinero extradeportivo, compensado el rechazo al dinero de las marcas con una aumento de ficha.