sábado, 3 de marzo de 2007

EE.UU. muestra preocupación por la decisión de Chávez de "nacionalizar" las reservas de petróleo en la Faja de Orinoco

El subsecretario de Estado para América Latina, Tom Shannon, pidió "transparencia" en la implementación del proyecto. Y dijo que Venezuela deberá "mantener la sociedad" con las compañías afectadas. Un decreto obliga a los grupos petroleros extranjeros que procesan crudo pesado en la zona a asociarse con el Estado en los próximos 4 meses.

Tres días después de que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, firmara un decreto que obliga a los grupos petroleros extranjeros que procesan crudo pesado en la Faja del Orinoco a asociarse con el Estado en los próximos 4 meses, el jefe de la diplomacia de Estados Unidos para América Latina, Tom Shannon, pidió transparencia en la implementación del proyecto.

"Venezuela abrió su sector de energéticos en los 90 porque no tenía el capital ni la tecnología para explotar sus pozos profundos ni sus crudos pesados, especialmente en el Orinoco", recordó Shannon. "Si la intención de Venezuela es tener una industria destacada, el mantener la sociedad con estas compañías será esencial", agregó.

Al anunciar la firma del decreto, Chávez dijo que se trata del último "rastro de la nefasta" apertura petrolera al capital extranjero producida durante la década pasada, y anunció que los campos petroleros serán ocupados por la fuerza militar el 1º de mayo.

Las nuevas sociedades tendrán mayoría pública en al menos 60% del negocio. Hasta ahora, las operaciones estaban a cargo de BP PLC, Exxon Mobil Corp., Chevron Corp., ConocoPhillips Co., Total SA y Statoil ASA.

"Esperamos que mientras el gobierno venezolano analiza sus pasos, entienda que estas compañías entraron a Venezuela en sociedad", dijo Shannon.

Salvo la angloholandesa Shell, que se retiró del mercado hace ya varios meses debido a un replanteo global de su negocio, todas las demás multinacionales aceptan las nuevas condiciones pues su ganancia está asegurada: en la Faja del Orinoco podría haber reservas tanto o más ricas que en los mismos países árabes, hasta ahora las mayores del mundo.