domingo, 4 de marzo de 2007

Las Trece Torres y el culto del Sol

En el sitio arqueológico de Chankillo, Perú, puede haber estado situado el observatorio solar más antiguo del continente americano, según un equipo de investigadores.

El sitio, en el valle costero de Casma, a unos 320 kilómetros al norte de Lima, contiene un grupo de estructuras de aproximadamente 2.300 años de antigüedad, conocidas como las Trece Torres.

De acuerdo a un estudio publicado en la revista especializada Science, las torres abarcan todo el arco de salidas y puestas anuales del Sol.

Los autores del artículo, entre ellos el profesor Iván Ghezzi, del Instituto Nacional de Cultura de Perú, consideran que las torres, que fueron descubiertas hace más de un siglo, se pueden haber utilizado para indicar fechas especiales en un calendario solar.

"Me parece extraordinario que, en todo este tiempo, nadie hubiera reconocido para qué servían las torres", le dijo a la BBC el profesor de arqueoastronomía de la Universidad de Leicester, Reino Unido, Clive Ruggles.

"Me quedé patitieso la primera vez que las vi: la red de torres abarca el arco solar completo", añadió.

Puntos de observación

Las torres están dispuestas de norte a sur sobre una pequeña colina.

Están relativamente bien preservadas y cada una tiene escalones hasta la cumbre.

Las estructuras rectangulares, de entre 75 y 125 metros cuadrados, están situadas a distancias regulares entre sí.

Los arqueólogos consideran que había dos puntos de observación, uno al este y el otro al oeste.
"Por ejemplo, si uno se para en el punto de observación occidental, podría ver la salida del Sol, pero la posición por donde sale a lo largo de las torres depende de la época de año", explicó el catedrático Ruggles.
Ruggles señaló que los puntos de observación son muy restringidos y no cabrían más de dos o tres observadores a la vez.

Rituales

"Todas las evidencias indican que esos puntos tenían un objetivo formal o ceremonial y que en ellos se celebraban rituales especiales", dijo el investigador.

"Esto implica que personas especiales, quizás los sacerdotes, veían la salidas o puestas del Sol desde allí, mientras que la multitud las observaba desde la plaza, sin esa perspectiva especial".

Hay datos escritos que indican que, unos 800 años después de la construcción de estas torres, los incas realizaban observaciones solares y adoraban a una deidad solar.

"Sabemos que, en los tiempos de los incas, se utilizaban torres para observar el Sol durante los solsticios, lo que nos permite especular que hay elementos indicativos de una práctica de culto que data de mucho antes", dijo Ruggles.