viernes, 30 de marzo de 2007

Los piratas amenazan a la tele tras poner en jaque a la industria del cine

• Las series de éxito en EEUU llegan a España subtituladas a las pocas horas de su emisión
• Los internautas construyen su propia parrilla de programación, pero sin cortes publicitarios


Tras la música y el cine, los internautas han empezado ya la demolición de otra todopoderosa industria del ocio: la televisión. Tras pasar por la quilla a las discográficas y productoras cinematográficas, que derrochan imaginación por atraer a los usuarios a tiendas de discos y cines, las descargas de la red permiten a un número creciente de usuarios ver capítulos aún no estrenados de sus series favoritas y hacerlo dónde, cómo y cuándo se quiera. Es decir, televisión a la carta. Y además, legal.La serie de culto estadounidense Perdidos, que narra las peripecias de un grupo de supervivientes de un accidente aéreo en una más que misteriosa isla, se emite en EEUU los miércoles a las diez de la noche de la costa este, es decir, termina a las tres de la madrugada del jueves en España. El mismo jueves por la tarde ya es posible encontrar en la red el mismo episodio en versión original y subtitulado en español, francés, italiano, alemán...Los hispanohablantes, incluso, pueden escoger entre el castellano recio de la Península o el dulzón de Latinoamérica. Los 60 minutos que dura la serie en origen, se reducen a poco más de 42 por obra y gracia de la eliminación de la publicidad. Lo mismo sucede con todas las grandes series de éxito en España como House, 24 y Anatomía de Grey.Todo ello es posible, y legal, si uno tiene en su ordenador un programa que permite el intercambio de archivos entre usuarios sin pasar por ningún intermediario. Lo que en inglés se conoce como peer to peer o, simplificado, p2p. Por ejemplo el programa Emule.Gracias a este sistema de intercambio entre particulares puede uno bajarse, también, todo tipo de películas. La única condición es que haya un solo usuario de Emule, de los millones que hay en el mundo, que lo tenga en su disco duro. Un ejemplo: a las 20 horas de ayer había 10 millones de personas en todo el mundo conectados al programa. Un solo usuario, que tenía en su disco el último episodio de Perdidos, tenía una cola de 324 personas.La individualización de los contenidos televisivos ha recorrido un largo trecho en España en los últimos 25 años. De dos canales de televisión, a más de 100, contando plataformas digitales varias. Y entre estos canales, los temáticos han buscado acercarse más al espectador.

DISCOS DUROS

En el capítulo tecnológico, el nieto del vídeo es el disco duro de gran capacidad que permite grabar hasta 140 horas de televisión para ser vistas cuando se quiera. Pero, a última hora, todo sigue dependiendo de los canales de televisión existentes y de su programación. Internet se salta este filtro. Eso sí, siempre que uno no desee ver por avanzado una serie de producción española ya que será difícil encontrarla en internet antes de su emisión.A todo esto, ¿cuál es el coste para las televisiones? Los ingresos publicitarios. Una grabación con el disco duro incluye los anuncios que el canal emite. Las series que se bajan por internet, no. Vienen editadas y limpias de polvo y espots. Es decir, la ruina. Además, los costes de la publicidad están en relación directa a la audiencia que ve un determinado programa. Y las descargas por internet no contabilizan.

NUEVA PUBLICIDAD

Internet ha acelerado una evolución de la publicidad que la fragmentación de la audiencia entre tantos canales ya había anunciado. Los internautas se ahorrarán los espots pero ya verán, por ejemplo, más productos comerciales apareciendo casualmente en mitad de la serie.Algunas televisiones han tomado ya medidas, como la Abc, que emite Perdidos, ofrece la posibilidad de ver el último capítulo en su web, eso sí, solo para aquellos que accedan desde EEUU. Y con publicidad.