lunes, 26 de marzo de 2007

RESACA CON BRONCA

Luis, molesto por el segundo tiempo ante Dinamarca, no se anduvo con rodeos.

Cabezas gachas, miradas de reojo y Luis deambulando cabe al grupo soltando su perorata. Un tibio sol entre primaveral e invernal iluminaba la escena en un campo de entrenamiento, adjunto al habitual de la selección, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

Era el día después. Sí, después del enésimo encuentro de la selección española de Luis Aragonés que no convence a nadie. Estaba claro que Luis no había podido conciliar el sueño y que lo que había consultado con la almohada tenía ganas de soltarlo a unos jugadores que no dijeron ni “mu” durante el sermón. Duró poco más de 20 minutos y los destinatarios de sus palabras parecían estatuas. Luis fue desgranando, línea por línea, todos los reproches que tenía que hacer a sus jugadores. Él se juega mucho y no está ya para más bromas.

Muy preocupado

El encuentro del sábado dejó a Luis muy preocupado porque su equipo volvió a ofrecer en la segunda mitad a peor de las caras: la incapacidad para elaborar fútbol.

Para él no tiene explicación alguna que ante diez hombres sus jugadiores se acoquinaran y fueran incapaces de llevar la iniciativa. En el intermedio las órdenes habían sido claras: esconder el balón a los daneses y marcar un par de goles más.

La realidad fue muy distinta, ya que los que tuvieron ocasiones de marcar, y acabaron marcando, fueron los daneses que nada más comenzar el segundo tiempo avisaron con un disparo al poste derecho de Casillas y, casi a continuación, marcaron su gol. Luego, casi 45 minutos de nervios, imprecisiones e incluso angustia porque la sombra del 2-2 planeó sobre el Bernabéu en más de una ocasión.

Lo que debía ser una mejoría notable de puntos y de diferencia de goles, por aquello de los desempates, terminó siendo una defensa para evitar el empate de un equipo que acabó con sólo un punta (Torres) y cinco centrocampistas, que fueron incapaces de anular a los tres de Dinamarca.

Total, que lo que debía ser una goleada, o al menos una victoria clara, casi caba en empate. Los detractores de Luis tienen más argumentos.